La Compania del Món Fantastic

presenta

Conversaciones en el Cybercafé

Pieza de Alberto González et Pierre Théry

Puesta en escena de Alberto González

Iluminación:

Música original de

Maquillaje: Nina Dorfer

Vestuario: de Alberto González

Realización Vestuario:

Escenografía: Alberto González

Realización escenográfica: Cie. Des Portes Fantastiques

Asistente a la puesta en escena: Joan Paso

Relaciones de Prensa: Angels Oliveres

La historia…

2020. Sociedad global, tecnócrata, totalmente informatizada, que asienta sus valores sobre el rendimiento y sobre el acto racional, donde esta prohibido de manifestar toda pasión o emoción.
Un joven muchacho, lavaplatos en las cocinas del cybercafé, viola la regla. El se esconde en la cava para comer unos pasteles que viene de robar.
Ahí descubre un otro universo disimulado. Delante de él, las sensaciones renacen, sus sueños cobran vida, sus ilusiones también.
Ahí vive otro muchacho, escondido por el guardián del cybercafé, quien lo meterá en un juego fantástico a la búsqueda de una mujer idealizada.
La puerta suena, el Guardián entra. Abusando del reglamento que impone castigos corporales por ese tipo de infracción, el Guardián violara al intruso.
Ahora la tragedia comienza! El sueño es roto. Detrás del Guardián, las garras aceradas de esa sociedad se cierran, arrancando así los últimos ángeles que portaba en su vientre.

Contexto…

«Conversaciones en el Cybercafé» es la primera obra de una trilogía teatral escrita por Alberto González y Pierre Théry.

Esta trilogía nace de un reencuentro entre Buenos Aires y Paris, entre dos autores que tienen las mismas aspiraciones del viaje y del fantástico. Reencuentro de textos, de visiones expresionistas y de música.

«Conversaciones en la tormenta» es la historia de un reencuentro en las puertas del fantástico. Sobre un acantilado,en plena tormenta, un hombre sufre de su pasado y de un crimen que viene de cometer. Cuando un joven muchacho que vaga por ahí, a la búsqueda de su porvenir le impide poner fin a sus días y va revelarle un secreto. Nada de muerte, pero ¿será un sueño?… ¿Una pesadilla?… Una leyenda que devora sus victimas; y el reencuentro de dos seres desgarrados por sus dolores entre el pasado y el futuro.

«Conversaciones en el Louvre».Cuando dos jóvenes estudiantes de Ciencias Políticas, brillantes, ambiciosos y arrivistas, que se creen sobre el porvenir como sobre una tierra ya conquistada, participan de una soirée de promiscuidad y drogas en la víspera de un examen, de ahí serán llevados con engaños al Louvre por un mensajero. El pasado resurge, en los ventanales y en las puertas del castillo es la noche de Saint Barthélemy, Catherine de Médicis debe arreglar sus cuentas con sus hijos.

Notes sobre la puesta en escena:
Un paquete de pasteles. A mitad vacío? A mitad lleno? A cada uno su realidad o su mundo virtual.

Une realidad dura, a veces cruda, dentro de la cava de un cybercafé. Una lámpara fría, estilo Lavelli, proyecta sus rayos verticales sobre un conjunto de muebles viejos arrumbados y cubiertos por algunos lienzos. Aquí se habla de un mundo aplastante y competitivo. ¿Realidad? El espacio moral no se ve. Solo se sufre; por lo tanto se le escapa.
Ruido infernal de maquinas y de sonidos electrónicos; la puerta claque. La música monta, el escenario se transforma en un vasto valle, un gran jardín. Sueño?

Alberto González eligió de mostrar el movimiento. Ese mundo de fronteras, de pasaje entre realidad y sueño, frágil en su balancear de péndulo que nos provoca el vértigo del equilibrista.
Los personajes, las voces sostenidas en la tesitura emotiva, los cuerpos desnudos en el limite de la danza y de la contorsión, sufren o sueñan.
El jardín se perfila en un juego de colores calidos y optimistas que se rompen con la invasión del mundo exterior que trae la muerte en colores fríos.
Todo aquí se fragiliza, se fisura. El escenario se transforma constantemente, son la iluminación y la música que transforman el juego de los actores, como un nuevo protagonista que tiene los hilos de sus marionetas. La tragedia comienza; lo virtual se remueve en el vientre del cybercafé.

Alberto González eligió de mostrar el movimiento. Un movimiento frágil que oscila de un costado al otro, que se funde en un solo cuerpo, en un solo gesto, como los latidos del corazón de un recién nacido, como sobre el subi-baja del jardín de la infancia…

“Lo que me atrae en el trabajo de Alberto González, es la tensión que él instaura entre el sueño y el orden….ésta instancia de la pasión golpeada por las reglas del “aquí abajo” (realidad social)…La insurrección…El deseo…ese combate donde el hombre no se acobarda de su lenguaje.”
Nathalie-Noëlle Rimlinger (escritora, escultora -Paris)

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